viernes 14/5/21
COMPETENCIA DESLEAL

Certificaciones "halal" low cost

* Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal – definida como todo comportamiento que resulte objetivamente contrario a las exigencias de la buena fe-, queda recogida en su artículo 17.2: - como venta a pérdida, cuando la venta realizada bajo coste, o bajo precio de adquisición, se reputará desleal en los siguientes casos: Cuando forme parte de una estrategia encaminada a eliminar a un competidor o grupo de competidores del mercado -

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Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal – definida como todo comportamiento que resulte objetivamente contrario a las exigencias de la buena fe-, queda recogida en su artículo 17.2: -como venta a pérdida, cuando la venta realizada bajo coste, o bajo precio de adquisición, se reputará desleal en los siguientes casos: c) Cuando forme parte de una estrategia encaminada a eliminar a un competidor o grupo de competidores del mercado-.

Lamentablemente esto está pasando en España. Alguna certificadora, que dice certificar “halal”, ha montado su estrategia y la ha puesto en marcha con un único objetivo: eliminar a sus competidores.

En las últimas semanas un importante número de empresas, han optado por las temerarias ofertas económicas de esta mercantil, que no duda en ofertar certificados “halal” low cost. El daño producido, tanto por la agresividad de esta mercantil para la que el halal no es más que un instrumento comercial,  como por la decisión de estas empresas al aceptar ofertas temerarias, es de grandes proporciones, no solo porque dejan acreditadoras  serias y que cumplen su trabajo con absoluta solvencia, sino porque también producen perjuicio a los consumidores, ya que una rebaja de precio conlleva una rebaja en la calidad de los procedimientos de control halal.

derechos

Las decisiones de estas empresas, en su mayoría ajenas al valor halal, quebrantan la confianza de los consumidores musulmanes, quienes ven sus garantías de consumo reducirse y sin poder hacer nada al respecto, y todo porque una empresa que etiqueta “halal” ha decidido eliminar a sus competidores para obtener cuota de mercado suficiente para luego establecer a su libre criterio precios para sus dudosas certificaciones y no menos sospechosos procedimientos de control.

La Asociación de Consumidores Halal (ACOHA), ha señalado al respecto que “Vamos a remitir  cartas a todas estas empresas que han decidido cambiar de certificadora en un intento de llegar al fondo del asunto, ya que estas alteraciones  tienen una incidencia directa en los derechos y garantías de los consumidores musulmanes,  máxime si la oferta económica conlleva una relajación en los controles de sacrificio y/o elaboración de los productos fabricados por estas empresas y con destino a consumidores halal. ACOHA ha advertido que “si observamos una mínima reducción de garantías para el consumidor musulmán activaremos nuestra red de alertas sobre estos fabricantes y sus productos”.  

Para que un mercado goce de buena salud, la existencia de competencia es un factor positivo incluso necesario para incentivar la productividad, mejora de la calidad de los productos, promover la innovación en I+D, la sostenibilidad empresarial, economía sostenible y solidaria, reversión de los beneficios en proyectos sociales… lo que podría denominarse como una praxis comercial deseable de mejora y desarrollo.

Gran parte de los productos que consumimos, etiquetados como Halal, provienen de empresas españolas que son certificadas por alguna de las certificadoras que existen en nuestro país y otras venidas de Francia y Holanda. Las certificaciones han de ser renovadas anualmente.

Ahora bien, lejos de ser así, es decir, lejos de aspirar a certificaciones de excelencia “ISO-HALAL” y parámetros de calidad y transparencia entre las certificadoras existentes, hay quien se afana en eliminar a cualquier precio a sus competidores para quedarse solo en el mercado, no bastándoles los más de 25 años que llevan viviendo y haciendo fortuna gracias a los consumidores musulmanes. Ahora han decidido rebajar sus precios de certificación y de inspección, importándoles poco y nada si todo ello supone una reducción de garantías en todos los procesos de sacrificio y/o fabricación.

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