jueves 29/7/21
CIE, NO WAY

La CIE, una entidad sin esencia islámica

* Un año de Aiman Aldbi. Una entidad devorada por la carcoma de su propia inconsistencia. Nunca una mentira duró tanto

* Hoy se cumple un año de la constitución de la “nueva” CIE prometida; una regeneración ansiada durante mucho tiempo que se desvelaba fraudulenta meses antes de su formalización

* Sirios y marroquíes acaparan una entidad amordazada por deseos de poder e influencia

 

cie 950 ok  NO WAY
Pulcra inoperancia

Hoy se cumple un año de la constitución de la “nueva” CIE prometida; una regeneración ansiada durante mucho tiempo que se desvelaba fraudulenta meses antes de su formalización.

El guión estaba escrito y la cita no defraudó: la filmación de la película contó con la necesaria y, presumiblemente, inconsciente complicidad de las otras federaciones como actores que, inocentemente, creían o aspiraban ser un instrumento útil en esa falsa promesa de la CIE como ente de todos y para todos.  Es el caso de la Federación Musulmana de España (FEME), una entidad liderada por Kalem Mirza, un convencido de que “desde dentro se pueden cambiar las cosas”. Transcurrido un año, habría que preguntarle qué cosas consiguió cambiar.

El pacto sellado camuflaba el engaño directo a todos los musulmanes a los que se deben y sobre los que se sustentan:  una traición maquillada que apenas se molestaron siquiera en edulcorar: todo permanecería inamovible, con el mismo frente anclado en otra dimensión, cultura, y mentalidad aferrada al pasado, ostracismo y caudillismo que pretendía reproducir sin oposición, los mismos métodos que tanto daño han causado a los musulmanes de España.

El teatro fingió su escenificación levantando un cambio de imagen en su web, como si con ello creyeran convencernos de que era el principio de un cambio real, imbuido en la taqwa (fe inquebrantable) en Allah (Dios) y prestos a atender las demandas de la comunidad.  Con su lema “sirviendo a la comunidad” creían habernos hipnotizado con la vergonzosa película reproducida un sinfín de ocasiones por sus dotes despóticas y juras de fidelidad sujetas a irrevocable pleitesía.

El disfraz con el que querían hacernos creer que son una organización eficaz y eficiente creando ocho comisiones técnicas de trabajo, ha quedado completamente al descubierto cuando, a fecha de hoy, tan sólo una de ellas tiene un mínimo de contenido que, a su vez no es nada, desvelando y haciendo más fuerte e insoportable el insultante lema de las otras siete, “Estamos trabajando en ello”, y así llevan 30 años.

Si acaso la comisión que puede no estar durmiendo el sueño de los muertos  es la de Educación, de la que muchos  lamentan su negligente funcionamiento ante la falta de competencia de sus miembros: déficit de atención en su respuesta a los docentes y comunidades, interferencias de competencias en sus funciones, entre otras muchas carencias, entre las que destaca la falta de diligencia de sus miembros a la hora de atender a las personas que requieren de su ayuda.

Es una comisión parida a destiempo, un invento propio que busca lavar la cara de una organización deforme y sin ningún contenido que tenga como propósito el bienestar general de los musulmanes y el de los ciudadanos en general.

Una de las decisiones que la CIE proclamó a los cuatro vientos fue el cambio de domicilio de su sede, un cambio que ha dado muestras de su perfil fantasma, pues no son pocos los burofaxes devueltos por falta de constatación de actividad, tanto como que en su web sigue apareciendo la dirección de Anastasio Herrero, 5, un clásico albergue de asociaciones. Ahí están domiciliadas la CIE, UCIDE, AME y las que no sabemos.

Nada nuevo bajo la CIE

Las acciones de la CIE denotan una pérdida de rumbo que arrastra desde hace muchos años, tantos como los que lleva vigente el Acuerdo del 92.  Es una entidad desnaturalizada, una reunión de amiguetes que llevan chupando de las ubres del Estado sin dar un golpe y sin saber lo que significa el valor del esfuerzo; menos aún, lo que significa mérito y publicidad.  El activo islámico que pregona no existe. Se trata de una organización cuyo único objetivo es el dinero de los contribuyentes, y todo ello para que una panda de pusilánimes siga cobrando sueldos sin dar nada a cambio. Esa es la realidad de la CIE, de UCIDE y de AME.  El Islam para estas organizaciones no es más que un simple recurso para seguir pidiendo dinero, también porque los funcionarios encargados de conceder subvenciones no miran todo lo que tienen que mirar. Después de treinta años nada han construido para los musulmanes de España. Se lo han llevado todo, y quieren seguir así hasta el fin de los días.

Un año sin nada que celebrar. Ningún logro, ningún avance. Peor aún, el poco crédito que les quedaba lo tiraron por el desagüe con el culmen de lo inimaginable: la detención e ingreso en prisión de uno de sus más destacados miembros y la acusación -entre otros - de financiación terrorista a su presidente, era difícil de creer. Ni en la peor de nuestras pesadillas podíamos sospechar que quien se erige como el “único interlocutor oficial” con la Administración figurara como sujeto en investigaciones policiales. Es más, las graves acusaciones a las que se enfrenta salpican a un entramado mucho más extenso que la propia CIE, pues UCIDE y AME han servido de paseíllo por el que han transitado varios de los acusados. 

Cierto es que existe la presunción de inocencia, pero no es menos cierto que un dirigente musulmán no debería asomarse a ventanales tan arriesgados.

Ni tan siquiera hechos de tal gravedad han conseguido remover sus conciencias, mostrar un ápice de humildad y asumir sus responsabilidades, apartarse y deponer sus “cargos”.  Tampoco estos hechos les han importado lo suficiente como para dar explicaciones claras, reales y verídicas a los musulmanes y a la ciudadanía en general.

Tampoco la administración se ha atrevido a negarles su confianza, toda vez que deben creer que aún queda margen para serles útiles y servir a sus intereses. El maltrato generalizado que se propicia a los derechos de los musulmanes vulnerando persistentemente su acceso a la ERI, al menú halal, a la creación de cementerios musulmanes, ajuste horario en las festividades religiosas… son una  muestra clara de que les hace falta un títere de nombre CIE.

Un año más sin nada que celebrar. Un año más en la inexistente conciencia de aquellas federaciones que aún siguen validando a la CIE manteniéndose dentro de su red especulativa. Grave también es la falta de oposición de la FEERI y de todas aquellas federaciones que se presentaron como atisbo de esperanza y que la realidad y el paso del tiempo han demostrado que solo eran sueños inalcanzables, propiciados por personas de ánimo inconstante.

Con esta gente nunca habrá avances, solo retrocesos. Y la caja siempre estará vacía.

La CIE, una entidad sin esencia islámica
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