sábado 16/10/21
Enseñanza religiosa islámica, ¿Hasta cuándo maltratada?

CIE, un freno y factor de desestabilización para los musulmanes

* Redacción Andalucía

* La CIE refuerza su posición como freno y factor desestabilizador para el conjunto de los musulmanes

* CIE y ERI: una intromisión de competencias. Su forma de proceder es impositiva y paternalista, ridiculizándose a sí misma al mostrar, en sus pretensiones, el incumplimiento de su adhesión al Acuerdo que firmó, allá por  el 92

 Aiman-Adlbi-presidente-UCIDE (1)
Un año como presidente. Un año sin hacer nada

Recientemente ha finalizado el plazo de presentación de matrículas de los ciclos de infantil, primaria y secundaria, topándonos entre esas matrículas, con la ficticia polémica de la asignatura de religión.

Una vez más, la CIE irrumpe con toda su fuerza en el centro de las necesidades del profesorado de Enseñanza Religiosa Islámica (ERI). Esta vez, pretendiendo imponer un requisito que viene determinado ya por la firma de la propuesta e idoneidad de este profesorado por parte de las comunidades islámicas de España, resultando una intromisión de la CIE en las competencias de dichas comunidades islámicas locales.
Para quien desconozca este procedimiento, cabe mencionar que es algo sencillo a la par que delicado, pues consiste en la elaboración de una propuesta de docentes candidatos por parte de la comunidad islámica de una zona en concreto, lo que exige el estudio de un baremo que muestre las competencias, tanto académicas como conductuales, respecto al ejercicio del islam en su vida cotidiana.
La dificultad de este procedimiento reside particularmente en la cualificación de las personas que determinan el nombramiento de dicho cuerpo. Algo que deja claro que la formación de equipos directivos de mezquitas, así como del cuerpo de imames es estrictamente necesario antes de comenzar a ejercer en las mismas, si no tanto para dirigir la oración, más para ejercer como consejeros u órgano consultivo y competente ante las administraciones públicas.
El asunto es que quien esgrime ser el “gran interlocutor ante el Estado”, en cuanto se entera de las carencias existentes, en lugar de actuar como tal y abordarlas con la seriedad que el asunto se merece, lo hace de forma paternalista y con cierto sentido de la imposición, ridiculizándose a sí mismo al mostrar, en sus imposiciones, el incumplimiento de su adhesión a los acuerdos que firmaba allá por el 92.
Una de sus últimas intervenciones ha sido la fatídica remisión de un documento a los docentes de ERI demandándoles que cumplan de forma estricta los puntos del Curriculum de la materia, junto con los materiales emitidos por la misma entidad que, todo sea dicho de paso, hasta ahora han sido y siguen siendo prácticamente inexistentes y que, por supuesto, dejan al docente a merced y servicio de la CIE y no de un público menudo que necesita una gran atención a la diversidad según la zona del país en la que se encuentre o del tipo de centro en el que se ejerza la enseñanza. Además, les pide incluso la redacción y envío de una memoria anual del trabajo que se ha llevado a cabo durante todo el curso escolar. A simple vista, esto pareciera ser, desde luego, legítimo y tendría un gran valor académico si se utilizara para fines de mejora y no, como todos temen, para cubrir expediente. No obstante, esta demanda resulta a todas luces incoherente pues, ni desde sus primeros pasos la propia CIE  ha presentado nunca una memoria de su propia gestión, menos aún, asumido sus responsabilidades ante los fieles. Todavía hoy, continúa haciendo sus asambleas a la antigua usanza -de transmisión oral,- sin la realización de informes que se puedan consultar públicamente en los medios de los que dispone para ello.
Muchos pensarán que siempre queda la misericordia, sin embargo, aquello de “a Dios rogando y con el mazo dando” le viene como anillo al dedo a la forma de proceder de este organismo.


 

CIE, un freno y factor de desestabilización para los musulmanes
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