jueves 29/7/21
ATENTO A TU HALAL, NO TE DESPISTES

Y tú ¿te dejas “aturdir”?

*Los ciudadanos podemos y debemos conocer lo que consumimos asumiendo la responsabilidad y el derecho de saber qué hay detrás de cada etiqueta “halal”

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Durante los últimos meses, y a través de diferentes artículos publicados bajo el título “¿Estás seguro de que lo que comes es halal?” hemos expuesto los métodos más habituales que se utilizan en nuestro país y en Europa para aturdir a los animales previamente a ser sacrificados; métodos que no por ser autorizados y normalizada su práctica, obtienen nuestra aprobación.

La introducción de una serie de elementos en el cuerpo de los animales, tales como pernos cautivos en sus cerebros, pinzas y tenazas en sus lomos o una diversa combinación de gases en sus pulmones, sin olvidar las descargas eléctricas a las que se les somete, poco o nada tienen que ver con el bienestar animal.  Por mucho que los lobbys proaturdimiento se esfuercen en hacernos creer lo contrario, estos métodos agresivos y de extrema crueldad no concilian, ni de lejos, con la abanderada “humanización” del sacrificio animal que tanto se esfuerzan en hacernos creer.

Como tampoco lo son las “magníficas” y mecanizadas instalaciones en las que se les sacrifica con tecnología punta y donde escrupulosamente todo se dirige en cadena- al igual que una fábrica de automóviles-, donde hasta el más mínimo detalle está automatizado. A nadie se le escapa que disponer de animales “insensibilizados, adormecidos o extremadamente relajados” como tienen a bien publicitar, no responde más que a la competencia febril de disponer de una mayor cantidad de animales sacrificados por hora y día, con el fin de explotar y rentabilizar al máximo dichas “magníficas” y modernizadas instalaciones. 

Titulares como que España produce el 11% de la carne de pollo de toda Europa, siendo el segundo país europeo en encabezar el ranking y significando el sacrificio diario de1,9 millones de pollos y de 695 millones en todo el año, abren atractivas páginas de prensa comercial y confiesan la poco disimulada ambición de negocio que se esconde detrás.

Lamentablemente, durante nuestras investigaciones sobre este asunto, hemos podido constatar que el “halal” tampoco escapa de este oscuro capítulo en el que lo que menos importa son los animales y los derechos del consumidor a saber cómo se ha sacrificado al animal cuya carne aspira a consumir.

“Atento a tu halal, no te despistes” ha pretendido hacer reflexionar a los lectores sobre las cadenas de sacrifico animal, métodos que se aplican y prácticas en las que la etiqueta “halal” se ha visto enredada, dejada llevar y mercantilizada por la moda y espurios intereses económicos y de exportación, obviando, en su inmensa mayoría, el código islámico de buen trato y sacrificio animal.

Creemos que los consumidores no pueden ser meros compradores de los productos que nos venden en los expositores; no podemos ser la continuación de parte de esa cadena que aturde a los animales negándoles su conciencia, como tampoco permitir que nos “aturdan” transitando por los abarrotados estantes de los comercios sin nada que objetar.

Estamos firmemente convencidos de que los ciudadanos podemos y debemos conocer lo que consumimos asumiendo la responsabilidad y el derecho de saber qué hay detrás de cada etiqueta “halal”, cuánto de” halal” hay o si, por el contrario, dicho “halal” se ha invalidado por toxicidad cruzada.

Elhalal.es quiere incidir, encarecidamente, en que la responsabilidad primera recae sobre los consumidores, pues son los pequeños gestos, esos que podemos hacer cada uno de nosotros a la hora de ir a comprar, con nuestra forma de consumir y con nuestras actitudes, los que pueden marcar el futuro de un Halal genuino.

Es imprescindible tomar buena nota de ciertos hábitos que harán que, de verdad, nuestra compra sea más sana, saludable, respetuosa con los animales y con nuestra creencia religiosa.

El consumo responsable se logra a través de gestos sencillos y hábitos diarios en los que debemos ser exigentes, pues no todo lo comercializado como “halal” atiende a los mismos parámetros. Con un gesto tan sencillo como mirar las etiquetas que los fabricantes y vendedores están obligados a mostrar, podremos escoger, entre toda la oferta, alimentos cuyo proceso de sacrificio y elaboración reúnan todas las garantías y merezcan nuestra confianza.

Es tan fácil como adquirir productos de empresas que previamente nos hayan explicado cómo ha sido sacrificado dicho animal, así como el tratamiento al que ha sido sometido posteriormente.

Podemos duplicar el valor de estos pequeños actos si cada uno de nosotros informáramos a cinco personas de nuestro entorno sobre la importancia de cuestionar lo que adquiere; preguntar, demandar información y conocer cómo el animal ha sido sacrificado.

Si todos nos proponemos ser conscientes en nuestra compra, lograremos resultados sorprendentes generando una mayor producción de artículos halal por parte de las empresas y cadenas de distribución, y siendo los consumidores parte activa, que no meros espectadores “aturdidos” de lo que acontece al “halal”.

#unetealretohalal

Y tú ¿te dejas “aturdir”?
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