jueves 29/7/21
ERI, OTRA TOMADURA DE PELO

La CIE vuelve a las andadas

* Redacción Islas Baleares

* Si hace aproximadamente 30 años se firmaba el Acuerdo de Cooperación entre el Estado y la Comisión Islámica de España, apenas 3 años atrás parecía que, por fin, iba a dar inicio la Enseñanza Religiosa Islámica (ERI) en las Islas Baleares. Después de mucho hablar, se firmaba un convenio que daba luz verde para que más de 9.200 menores musulmanes baleares pudieran ejercer un derecho que ha sido vulnerado (entre otros) sistemáticamente

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Si hace aproximadamente 30 años se firmaba el Acuerdo de Cooperación entre el Estado y la Comisión Islámica de España, apenas 3 años atrás parecía que, por fin, iba a dar inicio la Enseñanza Religiosa Islámica (ERI) en las Islas Baleares. Después de mucho hablar, se firmaba un convenio que daba luz verde para que más de 9.200 menores musulmanes baleares pudieran ejercer un derecho que ha sido vulnerado (entre otros) sistemáticamente.

Como viene siendo habitual cuando se habla de la ERI, todo quedó en una fantasiosa ilusión ya que el intento por favorecer su no implantación es notoriamente visible, no disimulable, por parte de la Conselleria de Educación y del delegado de la CIE en Baleares que, sin prestar atención a sus conciudadanos, quien dice “representarnos”, semeja a una marioneta de ciertos “responsables” de Educación, firmando muy alegremente en contra, más que a favor de “los suyos”.

En respuesta a la movilización de las familias y algunos responsables de centros de culto, se consiguieron registrar más de 700 solicitudes de alumnos escolarizados en centros de Mallorca. Ante tal demanda, en junio del 2019, Educación enviaba un escrito donde afirmaba que TODOS los menores musulmanes que solicitaran la asignatura la recibirían sin ningún inconveniente. Mas, a la vista de los acontecimientos, ha quedado muy claro que el escrito en cuestión tan solo pretendía detener el envío de más solicitudes, quedando todo ello en una farsa.

En septiembre de ese mismo año, el delegado de la CIE en Baleares, Mahfouz Abu Mahfouz, se mostraba satisfecho tras firmar un convenio que limitaba la ERI a un máximo de 10 centros educativos. Curiosamente, la Conselleria temía que pudieran formarse “guetos” cuando, contradictoriamente, son ellos los que los propician al otorgar a unos y denegar a otros un derecho que figura en nuestra Carta Magna.

No contentos con ello, decidieron que la impartición de la asignatura comenzara un año después de la firma del convenio. Injustificadamente, al delegado le pareció bien, como si de un favor se tratara, pues nosotros solo somos ciudadanos de segunda que debemos cumplir con todas nuestras obligaciones y callarnos cuando vulneran nuestros derechos.

Para más inri, en el curso 2020-21, a la Conselleria tampoco le apeteció llevar a cabo lo prometido y firmado, no ocurriéndosele mejor pretexto que la pandemia; una buena excusa para retrasar, de nuevo, un curso escolar más esta asignatura; pero ojo, solo impidieron que se impartiera la asignatura de los musulmanes (pues todas las demás no se vieron impedidas) sin anunciarlo, sin decreto que lo respaldara, y lo que es más sorprendente de todo, ante el beneplácito de “nuestro representante” que, además de no haberse preocupado porque se cumplieran las negociaciones, afirmó en declaraciones al Diario “Ara Balears” que Conselleria no le ha avisado de tal despropósito, pero que “debemos aceptarlo. Nos tenemos que aguantar, no hay otra, porque no es momento de discutir políticamente

Ante tal pasividad, falta de respeto hacia nuestro colectivo y una total ausencia de ética y moral, parece ser que los derechos de nuestros hijos no son tema de su incumbencia, menos aún importa la opinión de los perjudicados. La actuación del delegado de la CIE resulta insultante, vergonzosa e inadmisible: si no está para defender nuestros derechos aceptando con permisiva condescendencia las excusas de Educación, respaldando una y otra vez, demorar y restringir la igualdad de todos los alumnos musulmanes, bien debiera colgar sus honores y dimitir.

Los responsables de Educación deben creerse afortunados, pues cualquier ninguneo, humillación e incumplimiento de ley sufridos por su parte no conoce límites al atreverse a dar otro paso, cada cual más insultante, anunciando que por fin la asignatura se iniciará este próximo curso escolar 2021-22, pero como apenas 10 centros les parecen muchos, van a reducirlo a 2 ó 3, designando además, centros educativos que no se corresponden con los que presentan más solicitudes. Por si fuera poco, van más allá al declarar públicamente que la ERI mejor se inicia en octubre (cuando es bien sabido que el curso académico comienza en el mes de septiembre). Será que la planificación de 2/3 centros requiere de un trabajo enorme. 

Como ya nada nos espanta, esta misma semana nos hemos despertado con las declaraciones de uno de los directores generales de educación balear, en las que afirma públicamente que “lo que sí tenemos claro es que no habrá ninguno en Palma ni en municipios grandes para que no implique movimiento de alumnos de unas zonas a otras ni efectos llamada de empadronamientos…Tampoco queremos que determinados centros sean identificados por tener Religión Islámica ni por un determinado perfil de alumno”.  Palabras incoherentes, intolerables y a todas luces contradictorias que vienen a exponenciar la verdadera razón por la que se ven abocados a implantar la ERI (aún de estas maneras), pues en su misma declaración reconoce que es su obligación impartirla porque si no lo hicieran podrían llevarles a los tribunales.

Todo sea que, ante estas míseras circunstancias de absoluta desventaja, la dispersión de estos centros sea tal que provoque que ningún docente se presente, y sea la guinda para declarar extinta la nunca vista ERI en las Islas Baleares.

La CIE vuelve a las andadas
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