lunes 20/9/21
CUIDATE EN SALUD

Reglas de oro para prevenir intoxicaciones alimentarias en verano

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Los meses de verano constituyen una época especialmente crítica en la cocina porque las altas temperaturas favorecen el desarrollo de microorganismos, pudiendo producirse toxiinfecciones alimentarias, enfermedades producidas por la ingestión de alimentos con presencia de gérmenes patógenos.

La enfermedad puede tener origen en la ingestión de bacterias o virus vehiculados en el alimento (infección como la salmonelosis y hepatitis A); o de toxinas producidas por aquellas previamente formadas en el alimento (intoxicación como el botulismo y gastroenteritis), o por formas parasitarias en fases concretas de su ciclo evolutivo (infestación como la triquinosis y la anisakiasis).

Es importante no olvidar que la contaminación microbiana no tiene por qué manifestarse en el deterioro perceptible del alimento. Porque la apariencia no basta, resulta de gran utilidad recordar algunos conceptos básicos del manipulado de los alimentos que servirán de precaución de numerosas enfermedades:

1. Consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente.

Las carnes, pescados y repostería deben guardarse en frío y no consumir nunca leche cruda sin tratamiento térmico previo. En caso de elaborar alimentos con huevo crudo como las salsas, mayonesas, cremas… debes consumirlos inmediatamente, no aprovechar las sobras, y en todo caso, conservarlos en frío. El lavado de los huevos está desaconsejado, así como abrirlos en el mismo recipiente en el que se van a batir.

2. Cocinar correctamente los alimentos de origen animal.

Para evitar la propagación de microorganismos en los alimentos, éstos deben ser cocinados. La temperatura a la que someter el alimento debe ser mínimo 70ºC durante al menos 2 minutos. Los alimentos cocinados nunca pueden dejarse a temperatura ambiente, so riesgo de proliferación de gérmenes.

3. Conservar correctamente los alimentos cocinados.

En caso de no consumir inmediatamente un alimento cocinado, se cocinarán por encima de los 60º C o bien guardarlos en frío a un máximo de 5ºC. Cuando se deseen volver a consumir, se calentarán durante dos minutos a la temperatura máxima de 70ºC.

Se recomienda congelar el pescado con el fin de prevenir la anisakiasis, especialmente aquel que se vaya a consumir crudo o poco cocinado. Lo aconsejable es mantenerlo durante cinco días a una temperatura de - 20ºC o inferior. Si tu frigorífico tiene menos de tres estrellas, no alcanzará esta temperatura, siendo conveniente adquirir el pescado ya congelado.

4. Evitar el contacto entre alimentos crudos y cocinados.

Un alimento cocinado puede volver a contaminarse por contacto con alimentos crudos o con objetos (cuchillos, cubiertos, tablas,..) que anteriormente se hayan contactado con un alimento crudo. Recuerda que las bayetas de cocina son un excelente vehículo de contaminación.

5. Asegurar una correcta higiene a la hora de manipular los alimentos.

Observar unas estrictas prácticas higiénicas de las manos, así como de la superficie de la cocina son imprescindibles para curarse en salud: manos limpias y superficies desinfectadas al igual que alejadas de las fuentes de deshechos.

6. Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y animales de compañía.

No hay que olvidar que los animales pueden ser portadores de gérmenes patógenos y parásitos que originan enfermedades de transmisión alimentaría.

7. Utilizar exclusivamente agua potable.

Esta es una premisa fundamental; las aguas procedentes de pozos o fuentes no potabilizadas constituyen un riesgo para nuestra salud. Para beber, así coma preparar los alimentos, utiliza siempre agua potable de grifo o embotellada.

Reglas de oro para prevenir intoxicaciones alimentarias en verano
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