sábado 16/10/21
HACEN FALTA INSPECCIONES MÁS SEVERAS

SFDA, mataderos y líneas seguras halal

* Los grandes Centros de Acreditación empiezan a vislumbrar nuevos métodos de inspección

* La no utilización de certificadoras halal clásicas o "líneas seguras" provoca el bloqueo de contenedores españoles en los puertos saudíes

key900

Durante los últimos años han aplicado metodologías inspiradas mayoritariamente en la confianza del buen obrar, omitiendo el factor técnico como norma irremplazable, sin olvidar actitudes que perfectamente podrían encuadrarse dentro de un marco de actuaciones que, a todas luces, resultan impropias de una conciencia halal a gran escala.

Acreditar a una certificadora halal supone legitimar comportamientos, productos y servicios con destino a los consumidores musulmanes.

Los responsables de conceder acreditaciones a certificadoras halal asumen muchas obligaciones, siendo -tal vez la primera y más importante- la que contraen con Allah y Su Mensajero, para cargar, seguidamente, con la responsabilidad que supone la confianza depositada por los consumidores y usuarios que eligen halal.

Contaba un afamado auditor halal a esta humilde redacción  que “en los tiempos del Profeta (sws) no se aturdía porque no había electricidad”, todo ello en un intento de justificar los procedimientos de aturdimiento existentes. Este tipo de palabras, bien edulcoradas con gestos y miradas de afianzamiento, resultan inadmisibles en el espacio del halal como beneficio divino para todas las criaturas.

En la escala de asunción de responsabilidades ante la propia fe, tal vez la que más riesgo conlleva sea la que asumen los grandes Centros de Acreditación; organismos que tienen entre sus atribuciones legitimar empresas dedicadas a certificar productos y servicios halal destinados a los consumidores y usuarios musulmanes.

En los organigramas de estos Centros de Acreditación no existe la figura del Defensor de Conciencia, por lo que la vigilancia y control en ese espacio tan delicado es ejercida por el conjunto de los elementos que conforman el puzle que hace posible el funcionamiento del Centro Acreditador. La inexistencia de esa figura exclusiva como elemento de temporización en los procesos de inspección favorece la dispersión y fragmentación de todas las fuerzas disponibles para la exploración y control profundo de los productos con denominación  halal.

Los últimos escándalos acaecidos en Malasia, junto con el reciente bloqueo de mercancías supuestamente halal en puertos marítimos saudíes ante la sospecha de ser productos derivados de certificadoras de dudosa credibilidad, confirman hasta qué punto se hace necesaria la figura del Defensor de Conciencia en este tipo de organismos a la hora de habilitar empresas para que certifiquen productos y servicios destinados a musulmanes. El riesgo es de una potencia brutal.

Desgraciadamente, la carencia de escrúpulos también ha contaminado el mundo del halal, existiendo certificadoras que no juegan limpio, así como Centros de Acreditación que no cumplen correctamente con su cometido.

Un Centro de Acreditación debe elegir los puntos de sacrificio a auditar, y no aceptar aquellos sugeridos por la certificadora que busca la acreditación, así como que debe hacerlo sin previo aviso y aplicando el máximo rigor, pues su actuación obedece a una inspección en toda regla. Tampoco se deben aceptar como señal de confianza nombres y apellidos árabes y musulmanes, pues muchas veces todo eso está más que aderezado con estrategias embelesadas para doblegar el ánimo supervisor del Centro de Acreditación.

Otro asunto al que los Centros de Acreditación tampoco prestan la atención adecuada es el que está relacionado con las oficinas e instalaciones en las que las certificadoras realizan su trabajo.

Una oficina dedicada a asuntos halal tiene que partir de que ella misma es halal, es decir, debe guardar unos estándares de higiene y limpieza, ofrecer un perfil de solvencia en cuanto a la disposición y distribución de todos los elementos que conforman sus instalaciones, así como no utilizar ni guardar en sus instalaciones ningún elemento o producto no halal,  a fin de evitar, entre otros aspectos, contaminaciones indeseadas.

Dentro de este nuevo panorama de novedosos procedimientos que los Centros de Acreditación comienzan a aplicar, destaca el de La Saudí Food&Drug Authority (SFDA, en español:  Autoridad de Alimentos y Medicamentos de Arabia Saudita (SFDA), con su apuesta por Líneas Seguras en cuanto a los exportadores que envían productos a Arabia Saudí, prestando especial atención al sector cárnico al exigirles que realicen sus exportaciones con certificaciones de calidad contrastada.

La consecuencia inmediata ante cualquier intento de pretender exportar productos acompañados de certificados halal cuestionados por las autoridades saudíes, es, como hemos visto, el bloqueo en sus puertos de contenedores cárnicos, con el consiguiente perjuicio económico a todas aquellas empresas propietarias de dichas expediciones comerciales.

Teniendo como precedente los graves hechos acaecidos en Malasia, ya no resulta suficiente que una certificadora figure en un listado de un Centro de Acreditación, pues tal registro puede ser borrado de un plumazo, máxime si tenemos en cuenta que los hechos de Malasia fueron inducidos y cometidos por certificadoras que figuraban en listados oficiales.

Lo que realmente cuenta es la proyección de esa certificadora, o lo que es lo mismo: un historial impecable en todos sus actos comerciales, demostrando una actitud responsable y sin incidencias de ningún tipo ante los servicios de aduanas e inspección halal en cualquier punto de entrada de los países objeto de exportación, ya sea Qatar, EAU, Arabia Saudí o cualquier otro.

Se trata, en definitiva, de líneas seguras, que inspiren estabilidad y seguridad a todas las empresas exportadoras, en especial a las cárnicas, y sin obviar a ningún otro sector.

Es deseable que esta práctica se traslade a todos los países, pues es más que necesario -y apremiante- que los Centros de Acreditación apliquen medidas correctivas y severas para que las empresas certificadoras sean realmente eso: organismos que se rigen por procedimientos técnicos y principios éticos y morales basados en la doctrina islámica, despejando cualquier sospecha de que lo que rige sus fundamentos es el dinero y el enriquecimiento ilícito a costa del halal.

SFDA, mataderos y líneas seguras halal
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