jueves 29/7/21

Atentado en Pakistán

La facción talibán Jamaat-ul-Ahrar ha reinvindicado el atentado que ayer domingo perpetró en un parque de Lahore, Pakistán. El atentado, uno de los más mortíferos en lo que llevamos de año, dejó más de 72 muertos y decenas de heridos. 29 de los fallecidos son niños. En una nota el grupo talibán manifestó: "Que el objetivo eran los cristianos que celebran el domingo de Pascua". De las 72 víctimas contabilizadas hasta el momento 49 eran cristianos.

 lahore
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La facción talibán Jamaat-ul-Ahrar ha reinvindicado el atentado que ayer domingo perpetró en un parque de Lahore, Pakistán. El atentado, uno de los más mortíferos en lo que llevamos de año, dejó más 72 muertos y decenas de heridos. 29 de los fallecidos son niños. En una nota el grupo talibán manifestó: "Que el objetivo eran los cristianos que celebran el domingo de Pascua". De las 72 víctimas contabilizadas hasta el momento 49 eran cristianos; el resto, musulmanes.

Decía Einstein que la velocidad no es la misma vista a dos metros que desde el cielo, es decir, que cuanto más te alejas de la misma menos rápida es. Esa idea de   alejarse para ver las cosas siempre produce efectos que dan que pensar, ya no solo en lo referido a cuestiones que tienen que ver con la velocidad, sino también con muchas facetas de la vida.  El atentado de Pakistán, como cualquier otro, da que pensar, y para mucho. 

Resulta terrible ver el estado de los fallecidos. Niños, mujeres, hombres... Todos ellos disfrutaban de un día de domingo en un parque. Eso, disfrutar de un día, que además era domingo de Pascua. Un día especial para todos los cristianos, y eso eran la mayoría de las personas que murieron en el ataque: Cristianos, y con ellos musulmanes que también disfrutaban de un un día de parque. Todos ellos, hasta sumar 72 víctimas, más decenas de heridos, algunos en estado crítico, fueron asesinados vilmente, sin más argumento que el odio y la sinrazón de quienes dan sentido a sus vidas matando inocentes.

Las explicaciones de Einsten son muy reveladoras, pues si nos alejamos un poco, ya sea de la velocidad o de la  espiral de violencia que sobrecoge al mundo del bien, vemos que nos encontramos en una ciudad en la que también se celebra la Semana Santa y, por ende, el domingo de Pascua, tal como hacían los cristianos en ese parque de Lahore. Así las cosas  -y alejándonos un poco más-, y atendiendo el contexto regional y continental en el que nos encontramos,  descubrimos que  Ceuta y Melilla son dos  sitios y, posiblemente entre muy pocos en toda África,  en  los que se celebra la Semana Santa y, claro está, el domingo de Pascua, como en Lahore.

Ahora más que nunca se hace necesario proteger este tipo de celebraciones, de modo que sigan manteniéndose en el tiempo, pues cualquier disminución o pérdida de las mismas contribuiría de forma muy negativa en el equilibrio sobre el que se sustenta la convivencia en nuestra ciudad. Los cristianos y musulmanes de Lahore murieron viviendo juntos, disfrutando de un día de parque. Ellos simbolizan la convivencia y, en definitiva, la vida. Descansen en paz.

  

 

 

 

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