jueves 17/6/21

Nuevas ideas, nuevos tiempos

*  “No entendemos los intereses de nuestra comunidad ajenos a los intereses de este país"

* “Queremos crear un órgano que no dependa de nadie, únicamente de nosotros mismos, de los propios musulmanes”

 suerte
suerte

El pasado jueves, 6 de mayo, se abrió una puerta hacia el optimismo, al menos, así se evidenció. El debate en abierto y organizado por la Federación Islámica del País Vasco (FIVASCO),  en el que representantes de cinco federaciones expusieron su análisis sobre la realidad que vive la CIE y la comunidad islámica en España, mostró una radiografía de gran decepción, vacío y ausencia de proyecto.

Su movilización responde ante una estructura monocolor que dicen no responde a la realidad de los musulmanes; afirman que el bagaje de lo conseguido es muy pobre, al igual que aseguran que todos los intentos por democratizar ese órgano han terminado en fracaso. No están dispuestos a mantenerse inactivos ante  esa parálisis  que amordaza a una  entidad como la CIE y que se autodefine como representante de los musulmanes, así como tampoco parecen dispuestos a perder más tiempo.

 “No entendemos los intereses de nuestra comunidad ajenos a los intereses de este país”, sentenció uno de los presidentes que participó en el acto.

No van a esperar a la CIE: “eso supone alargar la agonía que estamos padeciendo” por lo que, estas federaciones - junto a ocho más- han suscrito un manifiesto con el objetivo de revertir esta situación y promover el cambio. Piensan hacerlo a través de una Mesa de Diálogo, y potenciando los “activos” con los que cuentan los casi 2.500.000 de musulmanes que viven en España. Pretenden establecer una nueva ruta de trabajo en el que el desarrollo de la comunidad musulmana sea su máxima prioridad. Aspiran a sensibilizar y albergar a las personas, entidades y asociaciones que anhelan el cambio.

La verdad es que resulta complicado permanecer en el inmovilismo por más tiempo, a expensas de un ente desfasado y anclado en otro tiempo y que practica una mentalidad primitiva, que no cuenta con su comunidad y la lastra a orillarse al margen de la sociedad en la que vive y quiere permanecer.

La Administración tiene que revisar su relación con la actual cúpula de la Comisión Islámica de España, inmersa en procedimientos judiciales de gran calado, y retirarle la capacidad de interlocución que le concedió en su día desatendiendo el verdadero sentir de los ciudadanos españoles de confesión musulmana.

Hace mucho tiempo que los musulmanes de España desahuciaron a la CIE, por lo que no se entiende que algunos funcionarios del Gobierno sigan apoyando a esos miembros que están siendo cuestionados por la propia Justicia, lo que no deja de ser un acto grave de irresponsabilidad, pues la CIE no es nada, ha demostrado no ser nada, salvo un cúmulo de despropósitos que han tenido en jaque a todos los musulmanes de España.

El debate del día 6 mostró a unos presidentes firmes y decididos a acometer los cambios estructurales que la comunidad musulmana reclama. Y para lograr esos cambios es imprescindible salir del día a día y planificar las acciones necesarias que reviertan este diagnóstico a través de un abordaje integral basado en dos ejes principales; los musulmanes deben recuperar la confianza en sí mismos, y promover la interacción y colaboración renovada entre las personas, entidades y asociaciones.  Los musulmanes necesitan de personas serias y de gestores capaces, de lo que dieron muestras suficientes los cinco representantes que estuvieron en el debate.

cartel 920

La realidad precisa contar con una inyección de optimismo, y una Administración que atienda las demandas y necesidades de la sociedad musulmana española.

Es tiempo de transición; es tiempo de reconstruir la esperanza que un día se suscitó y que tan poco duró. Hace falta fijar prioridades, optimizar los recursos personales, profesionales, económicos, implicando a todos los actores para estar a la altura de las circunstancias.

Determinar lo realmente importante y actuar en consecuencia de lo pactado en consenso: la suma y el compromiso ha de ser la enseña de los cambios que se avecinan.

La comunidad musulmana tiene suficiente capacidad y vitalidad para afrontar los retos que tiene por delante, resolverlos entre todos, de una forma común, donde, abandonando la imposición y el mando único, se escuchen las propuestas útiles, vengan de donde vengan.  Urge desbrozar el entorno, retirar sedimentos y toda esa maleza que tantas cosas buenas ha tapado durante tantos años y facilitar las bases de una transformación con clara mirada social en clave comunitaria y acorde con la situación actual.

Nadie dijo que vaya a ser fácil, pues llevan muchos años chupando de las ubres de las subvenciones, y no van a querer separarse de mamas tan generosas. Lo hagan o no, lo cierto es que después del ostracismo en el que los dirigentes de la Comisión Islámica de España han sumido a los musulmanes españoles, las declaraciones de los cinco presidentes animan a la ilusión y a la esperanza.

 

 

 

 

 

Nuevas ideas, nuevos tiempos