jueves 17/6/21

Nunca más (Vídeo)

* Ceuta está consternada y sigue en shock después de haber experimentado una dura lección, que quedará grabada de forma indeleble en la memoria colectiva de la ciudad

* Abrir las puertas de la valla para que los jóvenes crucen en desbandada a Ceuta, únicamente ha servido para fomentar en la memoria de los ceutíes un mayor rechazo y que los pocos vínculos que parecían existir  agonicen y mueran  

* El estupor es aún mayor cuando vemos que  el Partido Justicia y Desarrollo (PJD) mayoritario en el Gobierno,  es de inspiración religiosa

 sempere 2
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Ceuta está consternada y sigue en shock después de haber experimentado un duro despertar ante la beligerante forma de actuar de su vecino; un impacto que quedará grabado de forma indeleble en la memoria colectiva de la ciudad.

Marruecos no sale indemne del daño infligido y serenamente calculado. La decisión de abrir sus puertas fronterizas para que sus ciudadanos llenen la ciudad no ha surtido el efecto deseado. España ha sabido mantenerse fría y con ello pudo manejar una situación delicada y que amenazaba graves consecuencias: las autoridades no hicieron uso de la fuerza y mantuvieron la serenidad en todo momento, tal vez convencidos de que la operación en sí encerraba una provocación planificada en el tiempo.

Tanto el Ejército como la Policía y Guardia Civil mantuvieron bien el tipo, desdeñando desde un primer momento el uso de la fuerza contra todas aquellas personas que accedieron en desbandada a la ciudad,  tanto como que les ayudaban a alcanzar suelo firme. La imagen del agente de la Guardia Civil rescatando a un bebé de pocos meses demuestra hasta qué punto se intervino para no enredar aún más las cosas.

La decisión de Marruecos resulta injustificable desde cualquier punto de vista, pues en el tablero diplomático hay espacio para muchas opciones, pero para lo que no hay  es la opción de la vida humana como resorte y recurso de presión para amedrentar u obligar a un contrario. 

La presencia de Ghali en España y la torpeza española encubriendo su identidad, no deberían catalogarse como una declaración de guerra. Habría sido suficiente escuchar las razones de la diplomacia española y reconducir la situación de manera conjunta, de modo que la relación no se resienta, sirviendo esta situación para reforzar los vínculos existentes, pues son amplios y diversos, siendo merecedores de la máxima  atención.

Provenientes de las localidades vecinas, por mar o por tierra, y de forma irregular, miles de personas han cruzado la valla fronteriza que separa la Ciudad Autónoma de Ceuta con Marruecos. La dramática situación que se ha vivido en la frontera: bebes rescatados de las frías aguas del mar o cruzados a través de huecos del vallado; niños y jóvenes solos no acompañados sin protección de ningún adulto, familias exhaustas abandonadas a su suerte que han llegado esperando dejar atrás una vida en la que no divisaban ya expectativas de ningún tipo.

Si partimos de la premisa de que, dentro de las competencias propias de todo país soberano, estos adoptan decisiones sobre la base de códigos éticos y jurídicos en los que se fundamentan, la acogida “estrictamente por razones humanitarias” de una persona enferma y afectada por covid-19, no debiera siquiera cuestionarse pues, los Estados, al igual que las personas, se rigen por unos valores éticos y principios humanos que sustentan su idiosincrasia y guían su ruta de actuación.

Exigir a España que se despoje de sus valores, es pretender orquestar un estado o nación sin escrúpulos, espíritu solidario y justo en su atención a sus ciudadanos. Argumentar que España debía haber denegado atender el deber de prestar auxilio humanitario a una persona enferma no tiene razón de ser, menos aún si nos atenemos al derecho internacional que rige la política entre las naciones y obliga a socorrer a quien se hallare en peligro urgente y manifiesto.  

En el lógico devenir de estas relaciones, es natural y previsible que surjan desavenencias y tensiones entre los estados, las cuales, necesariamente, deberán abordarse dentro de los cauces que ofrece el marco de las relaciones diplomáticas retomando el diálogo y concertando acuerdos; obligándose a cumplir con lo pactado y los compromisos adquiridos con el fin de ajustarse a los acuerdos celebrados entre las partes, tales como el control de las salidas irregularidades y las medidas que garanticen el retorno  de las personas.  Las tensiones diplomáticas gozarán de vías de resolución, siempre y cuando entre las partes directamente implicadas, prime la voluntad para el consenso.

El trasfondo político que ha llevado a Marruecos a adoptar la decisión unilateral de violar los acuerdos en materia de control de la inmigración irregular, no puede monopolizar la agenda de un país, menos aún, imponer su metodología a la hora de legislar y gestionar su política.  Las relaciones entre España y Marruecos trascienden cualquier situación. Ghali no simboliza valor  suficiente  para poner en peligro esa relación de amistad y de cooperación. 

Las multitudinarias manifestaciones que se han ido sucediendo en los últimos meses en ciudades próximas a la frontera, motivadas fundamentalmente por los elevados índices de desempleo, absentismo y fracaso escolar, pobreza, falta de oportunidades y futuro para jóvenes y adultos, evidencian una pésima gestión de la situación sin salida en la que se halla su población, tal y como así han ratificado las personas migradas estos días, en declaraciones tomadas en suelo ceutí.

Sortear las divergencias y acercar posiciones para reconducir las vías de cooperación y buena vecindad bajo una gestión compartida y responsable, seria y rigurosa del control de la frontera, en el que ambas partes cumplan con los compromisos adquiridos, puede y debe ser la hoja de ruta que articule la solución de esta situación.   Retomar las riendas de la negociación exige el reconocimiento de las naciones y el respeto a la integridad territorial como la vía primera para reconducir este escenario. Más allá de una esperada declaración de buenas intenciones, ambas partes han de mostrar su disposición para que la estabilidad de la zona no quede al arbitrio de circunstancias como las acaecidas.

Mantenemos el firme rechazo a la unilateralidad de la ruptura de los acuerdos de seguridad y control migratorio y la consiguiente apertura de la frontera llevada a cabo por el país vecino. Enviar a sus ciudadanos indefensos, vulnerables y desesperanzados para resarcirse de un supuesto acto de desagrado o desaprobación política, no es razón para adoptar medidas de tamaña envergadura, y cuyas consecuencias, desagraciadamente, perdurarán en el tiempo causando serias secuelas en la confianza y psicología de los ciudadanos que se han sentido vecinos y amigos durante largos años de la historia.

Hay que subrayar que la cooperación y códigos de buena vecindad deben tener su oportunidad para resolver esta situación, pues los lazos tejidos en las relaciones entre países, especialmente entre vecinos y amigos como lo son el pueblo ceutí y marroquí, bien han demostrado que caminan vinculados entre sí.

Con la decisión de llenar Ceuta con sus nacionales, los gobernantes marroquíes han vuelto a propinar un fuerte golpe a sus propios ciudadanos, pues, además  del perjuicio causado a la imagen de país, también fomenta el rechazo a sus nacionales en suelo extranjero, sin olvidar que tales actos dan oxígeno a los extremistas, a los que interesa siempre confundir nacionalidad con religión.

Los jóvenes marroquíes no han protagonizado incidentes dignos de mención, ellos también sufren dolor y sienten miedo ante una situación que les sobrepasa. Resulta lamentable, siendo el esperado, el comportamiento de quienes no dudan en propinar fuertes golpes a estos jóvenes cada vez que tienen ocasión o bien dispararles con escopetas de perdigones desde balcones y terrazas.

Cierto es que los ceutíes han sufrido una agresión en su paz y seguridad diarias, pero no menos cierto es que estas personas también sufren, muchas  veces en sus carnes y a riesgo de sus vidas.

Ver a todos estos jóvenes deambulando por Ceuta, durmiendo al raso y pasando hambre, produce grandes sacudidas en conciencias blandas, siendo  la muestra más clara de la derrota de aquellos políticos que toman decisiones como si de ellos fuera la infalibilidad más exclusiva, olvidando lo más importante: que son seres humanos.

 

 

Nunca más (Vídeo)