martes 7/12/21

El fracaso de EEUU en Afganistán

* Opinión -Jesús López Gil - Abogado

* "En todas estas guerras solo hay dos ganadores: los traficantes de armas y los vendedores de drogas, que a veces son los mismos. Tristemente Estados Unidos apostó por los Señores de la Guerra, como escribe Guillermo Pulido, y fracasó en la conquista de los corazones y las mentes dejando tras de sí un país atrasado en manos de los Talibanes"

guerra-700x500

Para el politólogo español Guillermo Pulido, los Estados Unidos, al menos no han fracasado en Afganistán en conseguir los que eran sus dos primeros objetivos, "cazar a Bin Laden y laminar a Al Qaeda", pero lo cierto es que habiéndose gastado la administración estadounidense 2 billones de dólares, se podría haber esperado más, como crear un aliado confiable en la zona, algo que los Talibanes no parecen que vayan a ser.

Una guerra de 20 años con alrededor de 241.000 personas que han muerto en las zonas de guerra de Afganistán y Pakistán, de los que al menos 71.000 son víctimas civiles, no es un éxito del que se puedan sentir orgullosos, aunque Bin Laden, fuera ejecutado y Al Qaeda laminada. Con 2 billones de dólares gastados, lo lógico era esperar unos resultados mejores.

La paz en Afganistán sigue amenazada y es muy posible que no llegue a imponerse en todo su territorio. Seguramente la solución a los problemas de Afganistán no pasa por un régimen teocracia, bajo los Talibanes.

Como bien señala Guillermo Pulido, era muy difícil derrotar a los Talibanes ya que estos tenían su base de suministros en Pakistán, país que a través de sus servicios secretos los ha apoyado de manera decisiva al menos en los últimos años, y que ahora ejercerá una influencia sobre Afganistán

Otro factor importante que señala Guillermo Pulido fue el error político de dejar fuera de la Lorya Jirga, (una especie de asamblea tribal), a la tribu Ghilzai, la más belicosa entre los pastunes, la que transformó la guerra en una lucha eterna en las montañas de Afganistán. Los Ghilzai fueron los gobernantes de Agfanistán hasta 1.747 cuando el poder pasó a manos de los Durranis, (de donde procede el ultimo ex-presidente Hamid Karzai).

En su lucha por conquistar las mentes y los corazones de los afganos, la diplomacia estadounidense ha fracasado. Hubiera sido muy fácil en 20 años becar médicos, abogados, ingenieros, economistas y todo tipo de licenciados para crear una nueva clase media que impidiera el avance de los Talibanes y corrigiera el retraso económico, político y social de Afganistán, algo que no se tomó en serio. En Afganistán hay 7.000 estudiantes universitarios para una población de entre 34 y 36 millones de personas; en España hay más de un millón de estudiantes universitarios con una población de 47 millones. Las cifras por si solas son relevantes. De nada sirve construir Hospitales o Colegios, si no hay médicos, ni profesores.

En Afganistán se produce el 90% de la heroína del mundo. Estados Unidos podría haber subvencionado a los campesinos, (siguiendo el ejemplo de la Política Agraria de la Unión Europea con sus agriculturas), para que realizaran otro tipo de cultivo y de esta manera cortar sus lazos con el narcotráfico y los Talibanes, pero no lo hizo. Se limitó a gastar dinero en armas. Otro grave error fue ceder el mundo rural a los señores de la guerra, los narcotraficantes y los Talibanes, lo que conllevó a su vez que el estado afgano se convirtiera en uno de los más corruptos e inseguros del mundo.

En el año 2.000 los Talibanes prohibieron la producción de opio reduciendo su producción de 82.000 hectáreas a 8.000. Esta reducción supuso una gran subida en el precio del opio que pasó de 30 dólares a 700 dólares por kilo. Con los Estados Unidos el precio del opio se ha mantenido estable y la producción se ha incrementado. En muchas aldeas los cultivadores pagaban una especie de impuesto del 6% por su cultivo y venta, lo que supuso unos ingresos de 100 millones o más para los Talibanes. Para la economía afgana la producción de opio representa entre el 20% y el 32% del PIB.

Las tropas de la OTAN estacionadas en zonas rurales atraían a los Talibanes, que las hostigaban y a su vez eran bombardeadas provocando el miedo y el rechazo de la población rural, que deseaba que se marcharan por miedo a los bombardeos y los combates.

Muy diferente habría sido si estos campesinos hubieran estado subvencionados para realizar cultivos alternativos a la amapola. Los señores de la guerra, los narcotraficantes y los Talibanes, no contarían con su apoyo y los mercados de Kabul y otras grandes ciudades estarían abastecidos de frutas y verduras, lo que hubiera permitido el abaratamiento de estos productos y que la economía creciera y se consolidara con otras actividades, no relacionadas con la guerra. Nada de esto fue posible. La miseria y la pobreza se mantuvo.

En el ranking Doing Business, sobre la facilidad para realizar negocios, Afganistán ocupa el puesto 167 sobre 190 países.

En este momento es cuando cobran más sentido las palabras de Daron Acemoglu cuando dice:

"...la mayoría de los estados no se han construido por la fuerza, sino por el compromiso y la cooperación. La centralización exitosa del poder bajo las instituciones estatales implica más comúnmente el asentimiento y la cooperación de las personas sujetas a él. En este modelo, el Estado no se impone a una sociedad en contra de sus deseos; más bien, las instituciones estatales construyen legitimidad al asegurar un mínimo de apoyo popular. Esto no significa que Estados Unidos debería haber trabajado con los talibanes. Pero sí significa que debería haber trabajado más estrechamente con diferentes grupos locales, en lugar de invertir recursos en el régimen corrupto."

Las personas que afirman que hay una barrera cultural que impide a los afganos tener instituciones democráticas o desarrollarse plenamente como otros países, se equivocan. La masa intelectual afgana fue desangrada por la invasión de la Unión Soviética en 1.979, y posteriormente minada por la guerra civil que siguió a la marcha de la Unión Soviética para ser casi exterminada en tiempos de los Talibanes a finales del siglo XX. Lo que ha sobrevivido a día de hoy es digno de admiración y de respeto.

De todas estas guerras solo hay dos ganadores, los traficantes de armas y los vendedores de drogas, que a veces son los mismos. Tristemente Estados Unidos apostó por los Señores de la Guerra, como escribe Guillermo Pulido, y fracasó en la conquista de los corazones y las mentes dejando tras de sí un país atrasado en manos de los Talibanes.

El fracaso de EEUU en Afganistán
Comentarios