miércoles 1/12/21
La doble cara de la comida ultraprocesada

Abrir y comer: la rapidez y comodidad se pagan "caras"

*Nuevos estudios relacionan el consumo de productos ultraprocesados con un aumento del 26% de las muertes por cualquier causa y del 58% por enfermedades cardiovasculares

*El consumo de productos ultraprocesados se está disparando en todas las franjas de edad de manera preocupante

 

Pizza precongelada
Pizza precongelada

Listo para servir. Quién no quiere llegar a casa al finalizar su jornada de trabajo y tener  alimentos que solo precisan calentar y comer. Una práctica que se ha convertido en un recurso cada vez más socorrido en nuestros hogares, en la que las comidas preparadas, pizzas, bollería industrial, caldos, carnes y pescados enlatados… abundan con demasiada frecuencia en el carro de la compra.

Es cierto que el vertiginoso ritmo de vida que llevamos no nos da muchas alternativas, recurriendo a alimentos “listos para comer” con mayor frecuencia.  Al final del día, nos damos cuenta de que desde el desayuno hasta la cena, pasando por el almuerzo, comida y merienda, la industria de los ultraprocesados ha calado y entrado de lleno en nuestros hábitos alimentarios.  

Desde luego, el marketing que envuelve esta industria ha sabido hacerlo bien: accesibilidad, envoltorios atractivos, mensajes subliminales asociados a lo “sano, natural y tradicional”, variedad de productos, precios accesibles, uso de aditivos potenciadores del sabor, … sitúan estos productos en el top ventas del mercado.

Si en el año 2018 más del 20% de los alimentos que consumimos los españoles era productos ultraprocesados, tras el período de pandemia sanitaria estas cifras han alcanzado números récord. Además de la comodidad, gusto y rápidez de consumo, cabe preguntarse si su consumo es tan sano como nos quieren hacer creer.

Una nueva investigación llevada a cabo por el Departamento de Epidemiología y Prevención del IRCCS Neuromed, en Italia, publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, nos alerta sobre las consecuencias reales del consumo de ultraporcesados para nuestra salud.

Tras analizar durante ocho años los hábitos alimenticios de más de 2.000 personas, pudieron comprobar la relación que existe entre las enfermedades y el consumo de estos productos, llegando a la conclusión de que quienes consumían una gran cantidad de alimentos ultraprocesados, tenían un 26% más riesgo de muerte por cualquier causa y un 58% mayor por enfermedades cardiovasculares.

Una de las razones de nuestra “adicción” a estos productos responde a  la utilización  generalizada del azúcar como ingrediente, siendo posiblemente, uno de los culpables de estas enfermedades. Augusto Di Castelnuovo, epidemiólogo y coautor del estudio señala que “ el exceso del azúcar juega un papel, pero representa solo el 40% del aumento del riesgo de muerte”, otorgando importancia al papel del “procesamiento industrial” que “es capaz de inducir modificaciones profundas en la estructura y composición de los nutrientes”.

Y es que el tema no es baladí, pues,  según la FAO, la producción anual de azúcar asciende a 160 millones de toneladas, reportando unos más que jugosos beneficios económicos de 70.000 millones de dólares. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud recomienda que “el consumo de azúcar libre no sobrepase el 5% de la ingesta calórica -tanto para adultos como para niños-, lo que equivale a 25 gramos al día”

Afortunadamente, todavía hay muchas personas que dedican tiempo a elegir lo que comen, leen el etiquetado y optan por cuidar su salud. Una muestra de ello es el denominado realfooder, una tendencia en auge que defiende un estilo de vida saludable lejos del consumo de productos procesados y ultraprocesados.  

Esther Rivera, directora de Horeca de Nielsen España, habló sobre el auge imparable del realfooding. Según Rivera, un tercio de los españoles rechaza los ultraprocesados, revelando un nuevo consumidor con conciencia social sobre la importancia de la alimentación y la salud. Afirma que seis de cada diez consumidores están dispuestos a pagar más por lo que comen siempre que sea saludable, y un tercio de ellos no consume ya ultraporcesados. “Actualmente, una cuarta parte de la población, un 27%, está castigando al ultraprocesado, y que un nada despreciable 9% sigue el movimiento realfooding”, concluye Rivera.

¿Cuáles son los productos expulsados de nuestra mesa? Según el informe de Horeca Nielsen España son los rebozados, azúcares, galletas, bollería industrial, comida rápida,  y salsas envasadas.

Ahora ya los conoces: consumir productos ultrapocesados puede sacarte de un apuro, pero sus consecuencias te saldrán caras

Abrir y comer: la rapidez y comodidad se pagan "caras"
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