miércoles 1/12/21

El sueño traicionado de Luther King (I)

* Opinión - Jesús López Gil - Abogado

* La defensa de los derechos de los niños, de las mujeres, de los homosexuales, de los negros o de cualquier otro colectivo, no debe ser jamás instrumentalizada

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La defensa de los derechos de los niños, de las mujeres, de los homosexuales, de los negros o de cualquier otro colectivo, no debe ser jamás instrumentalizada. El sueño de Luther King era un mundo donde el color de la piel, la identidad sexual o el origen de cualquier persona fuera irrelevante en las relaciones personales y sociales. Un mundo donde las personas fueran apreciadas por su valor intrínseco y no por su pertenencia a un determinado colectivo social, clase o grupo nacional o étnico En su famoso discurso "Yo tengo un sueño", dijo:

Tengo un sueño: que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel sino por su reputación.(...), que un día, justo allí en Alabama niños negros y niñas negras podrán darse la mano con niños blancos y niñas blancas, como hermanas y hermanos.

La que Luther King deseaba era ver un mundo donde ser blanco o negro, gay o hetero, mujer u hombre, no condicionara, ni determinara a las personas. Un mundo donde no existieran fronteras para amar y donde todos fuéramos hermanos. Miembros de una sola humanidad sin etiquetas, colores o prejuicios.

Los enemigos del sueño de Luther King son muchos.

El Estado siempre ha querido controlar a las ONG's defensoras de los derechos humanos y ha utilizando a personas del entorno de las ONG`s para que les informaran desde dentro y poder llegar a donde a ellos les era imposible. Existen en nuestro país, individuos que se han pasado toda la vida siendo informantes de la policía, contándoles todo lo que veían y escuchaban. Personas que han blanqueado al Estado, a los partidos políticos, a las instituciones y que han sido recompensados con honores y reconocimiento. Supuestos lideres que han negado la existencia del racismo institucional cuando el Estado fracasa por acción u omisión en la defensa de los colectivos sociales mas expuestos a recibir ataques y agresiones.

Exigir a los inmigrantes ilegales que estén empadronados durante tres años sin derechos laborales, trabajando en la economía sumergida y escondiéndose de la policía para poder tener derecho a un permiso de residencia presentando un contrato laboral valido, es racismo institucional.

Es necesario desenmascarar a los falsos defensores de los derechos humanos que blanquean a los partidos políticos que agitan la islamofobia y la xenofobia para conseguir votos. No podemos tener un ambiente nocivo en la defensa de la dignidad humana.

El sueño de Luther King consistía en derribar las fronteras jurídicas y sociales que ocasionan y alimentan la discriminación y los prejuicios

Luther King, nos enseño a luchar contra el racismo. Su mensaje no consistía en crear ONG´s para que sus fundadores vivieran cómodamente gracias a las subvenciones y nos limpiaran la mala conciencia. Los crímenes y asesinatos que han sufrido y sufren determinados colectivos a manos de fanáticos o miembros de grupúsculos sectarios ultras, no deben ser acaparados por presuntos defensores de los derechos humanos codiciosos por ponerse medallas. Estos crímenes deben servir para que los colectivos sociales se empoderen y se levanten, reclamando sus derechos y el castigo de quienes tienen por actitud el odio.

Los colectivos sociales deben tener sus propios lideres, sin que tengan que estar a sueldo del Estado, ni de nadie. Sin que sean tutelados o controlados a distancia por los servicios de información de la policía. A los dirigentes de los colectivos sociales no se les puede exigir que sean mansos colaboradores del Estado, sino defensores coherentes de los derechos que dicen defender y los colectivos de los que forman parte.

En España hay personas que se ponen la camiseta de los Derechos Humanos, y al mismo tiempo, instigan o asesoran a organizaciones para que se persiga a los verdaderos defensores de los derechos humanos. Ocho miembros del colectivo "Boicot, Desinversión y Sanciones", (BDS), que se dedican a denunciar internacionalmente la opresión que sufre el pueblo palestino por parte del gobierno Israelí, fueron denunciados como autores de un presunto delito de odio por pedir al Rototom Sunsplash que no contratara al grupo de música Matisyahu, cuyo cantante manifestó su apoyo al ejercito israelí después del ataque contra la Flotilla de la Libertad que llevaba ayuda humanitaria a Gaza y en el que murieron 10 personas. La Audiencia de Valencia rechazo las acusaciones y manifestó que los hechos no eran constitutivos de un delito de odio y archivando la causa contra ocho activistas del BDS.

Algo parecido ocurrió con Helena Maleno, fundadora de la organización Caminando Fronteras, que fue investigada en Marruecos en 2017 por su labor de auxilio a personas a bordo de pateras después de que la policía española enviase un expediente donde se la acusaba de tráfico de migrantes por las llamadas de socorro que hacia a Salvamento Marítimo. En marzo de 2019, el Tribunal de Apelación de Tánger archivo la causa. En este caso un presunto defensor de los derechos humanos escondido en el anonimato apoyo todo lo que pudo a la policía española contra Helena Maleno, quien describió su situación con las siguientes palabras:

"Desde abril de 2020, he sufrido 37 ataques: amenazas de muerte, agresiones, seguimientos, vigilancia policial, escuchas telefónicas y dos asaltos a la vivienda de la familia"

Hay presidentes de ONG´s que dicen a sus trabajadores a quien tienen que votar, para seguir cobrando subvenciones, y no tener que despedirlos. Estas ONG´s, viven al calor de la administración y por eso son sirvientes de los políticos y los partidos que las controlan en cada momento. Un mundo que guarda mucha similitud con la prostitución y que nada tiene que ver con el respeto de la dignidad humana.

El proyecto de la ex-presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que tristemente recibió el nombre de Ley de Protección Contra Las Acciones de Incitación Al Odio, (calificado como ley mordaza contra la libertad de expresión con multas que podían llegar hasta los 45.000 Euros), fue asesorado por un miembro de una ONG, que en teoría es defensora de los derechos humanos. Afortunadamente después del informe demoledor de la Abogacía del Estado no llego a aprobarse.

En el caso de Alsasua, (donde ocho jóvenes fueron condenados por agredir a dos policías, -fuera de servicio-, y sus parejas por los delitos de atentado a agentes de la autoridad, lesiones, desórdenes públicos y amenazas, a penas de entre un año y medio y nueve años y medio de prisión), un supuesto defensor de los derechos humanos se vanagloriaba de haber convencido a unos de los abogados de la acusación para que solicitara a la Audiencia Nacional que la Sentencia incluyera la agravante de discriminación ideológica. Afortunadamente el Supremo revoco la agravante al considerar que el artículo 22.4 del Código Penal, no hace referencia a las Fuerzas de Seguridad, sino a colectivos que presentan unas situaciones objetivas de vulnerabilidad que el legislador tiene en cuenta para proteger de forma especial y conformar un modelo social de tolerancia y de convivencia pacífica, sancionando conductas que perturban o ponen en peligro esa convivencia pacífica, al tiempo que persigue conformar una sociedad basada en la necesaria tolerancia.

Mohamed Gerehou, ex-presidente de SOS Racismo, recibió amenazas y mensajes racistas, en los que le decían, "oye simio de mierda, eres el próximo en la lista. Abandona España comienza a despedirte de tu familia, negro basura". Incluso llegaron a simular su subasta. Este hecho provoco que la ira recorriera el alma ansiosa de un presunto defensor de los derechos humanos, que se consideraba el único referente y la única autoridad valida en España para luchar contra los nazis y demás grupos ultras.

Los enemigos del sueño de Luther King, a veces también se ponen la camiseta de los derechos humanos, para traicionar, manipular, mentir, falsear la realidad, calumnia, injuriar e incluso amenazar y chantajear. 

En 2.020 murieron asesinados 331 personas por defender los Derechos Humanos según el Front Line Defenders. En el primer semestre del 2.021, otras 58 personas fueron asesinadas en Colombia. De nada sirve lo bueno que hayamos hecho en el pasado si no nos conmueve ahora el sufrimiento de estas personas. No debemos permitir que los cazadores de subvenciones conviertan el sufrimiento de las personas en un negocio lucrativo.

Podemos discrepar de las acciones que realizan los miembros del BDS, pero eso no justifica que se utilizara de manera inapropiada los derechos humanos contra ellos.

Se ha pretendido poner la agravante de Discriminación Ideológica al servicio de las Fuerzas de Seguridad del Estado, como en el caso de Alsasua. Se ha pretendido hacer de los Delitos de Odio, un instrumento de persecución ideológica, contra la libertad de expresión. Se ha pretendido ridiculizar y frivolizar las amenazas que sufrió Mohamed Gerehou. Se ha pretendido criminalizar a Helena Maleno. Se ha pretendido acaparar los Derechos Humanos para ponerlos al servicio del Estado y se ha pretendido desacreditar a todas las organizaciones defensoras de los derechos humanos, con teorías conspiranoicas. Todas las personas que han hecho esto han traicionando el legado de Luther King, y su sueño de un mundo mas justo, sin racismos de ninguna clase, sin discriminación y sin prejuicios.

La pregunta que debemos hacernos, ante estos hechos, es si es mejor callar y mirar a otra parte, o contar la verdad y enfrentarnos a ella por muy dura y dolorosa que sea la respuesta. Los delitos de odio se han incrementado un 7,9% en 2.021 respecto al mismo periodo en 2.019 antes de la pandemia.

No se puede permitir que los movimientos sociales estén controlados por políticos que los adulteran a través de las subvenciones,  ni representados por lobos con piel de cordero. Todos tenemos una responsabilidad que no podemos eludir.

Archivada la causa contra las personas que pidieron al Rototom no contratar a Matisyahu | lamarea.com

Martin Luther King, Jr (um.es)

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