sábado 16/10/21
JAPÓN, SUICIDIOS,POBREZA Y SOLEDAD

Pobreza y soledad, los grandes males del siglo XXI

* Japón, un país puntero en tecnología también lo es en liderar pobreza y soledad de sus mayores

*  Más de 30 mil suicidios al año

 

 
 
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Una autoridad religiosa atribuye las causas a una falta de sentido existencial, conectada a una profunda carencia de espiritualidad y religiosidad

Un análisis comprendido entre 1998 y 2010 apunta a que más de 30 mil personas se suicidaron en el país cada año durante ese tiempo, una tasa que se mantiene hasta el presente.

Cerca del 20% de los suicidios se deben a motivos económicos. Un 60% a motivos relacionados con la salud y a las depresiones, según un último informe encargado por el gobierno.

El asunto ha sido abordado por Isao Kikuchi, divulgador de la agencia AsiaNews, quien apunta que el drama se hizo más visible a partir de 1998, “cuando diversos bancos japoneses se declararon en quiebra, y la economía japonesa entró en recesión, así como que el tradicional sistema de empleo definitivo comenzó a colapsarse y surgió el paro y la desesperación por encontrar un trabajo”

Durante los doce años siguientes, una media de 30 mil personas por año se quitaron la vida en uno de los países más ricos y avanzados del mundo. Se trata de un número alarmante, cinco veces mayor que las muertes provocadas anualmente por accidentes en las carreteras japonesas.

Almas vacías

Rodeados por riquezas materiales de todo tipo, los japoneses tienen enormes dificultades para encontrar esperanza para su propio futuro, “lo que vendrá a producir falta de interés por la vida”, declara Kikuchi.

Una señal de cambio, aunque mínima, se registró con ocasión del trágico terremoto seguido de tsunami que causó enorme destrucción en el país en el mes de marzo de 2011. A partir de aquel desastre, que despertó un gran sentimiento de solidaridad y de unión entre los japoneses, el número de suicidios se redujo paradójicamente. Si en 2010 fueron 31.690 suicidios, en 2011 se redujeron a 30.651. En 2012, 27,858. En 2013, 27.283.

Una de las razones para estas disminuciones estuvo ligada a reflexiones sobre el sentido de la vida que e percibió entre los japoneses después de aquel colosal desastre natural.

Isao Kakuchi concluye que el trágico fenómeno está relacionado “directamente con la falta de sentido espiritual en la vida cotidiana de los japoneses”.

El obispo japonés considera que la abundancia de riquezas materiales y el acceso a un desenvolvimiento tecnológico extraordinario, “resultan insuficientes para aliviar y dar contenido al alma”.  Isao añade: “la sociedad japonesa está sumida en un desenvolvimiento material y relega a un plano periférico la vida cotidiana, lo que genera aislamiento y sentimientos de vacío, lo que a su vez produce insignificancia existencial”.

Es sabido que el aislamiento y el vacío de alma, están entre las principales causas de desesperación que conducen a poner fin a la propia vida.

La Iglesia católica

La Iglesia católica lleva tiempo intentando ayudar en esta cuestión. Ya en 2001 el Episcopado Nacional dedicó una campaña específica sobre los suicidios, todo ello mediante un mensaje que decía “Reverencia por la vida”. Una nueva versión con el mismo mensaje está siendo divulgada desde enero de 2017, abordando directamente el problema del suicidio, con una llamada a la población para que preste especial atención a todas esas personas que buscan aislarse de la sociedad.

El mensaje de la Iglesia católica avanza que la sociedad japonesa precisa más que nunca de valores sólidos. Pidiendo a la sociedad la construcción de unos principios relacionados con la religiosidad y la espiritualidad.

Pobreza y soledad

Los ancianos japoneses roban para ir a la cárcel y así escapar de la pobreza y la soledad. Cometen delitos para tener con quien hablar en la cárcel, o van a prisión porque sus pensiones no les alcanzan para sobrevivir 

Los datos son estremecedores: un 30% de la población de Japón supera los 65 años y cada vez son más los ancianos en el país del sol naciente. Las parejas son muy reacias a tener hijos, lo que hace que Japón lidere las tasas de envejecimiento más altas del mundo.

Y si hay algo en Japón que produce escalofríos, a un lado la tasa de suicidios, la más alta del mundo, en torno a 32 mil personas al año, es la soledad y pobreza que afecta a sus ancianos.

El problema de la soledad no es exclusivo de Japón. El Reino Unido también sufre esta “epidemia social”, así lo asegura un informe encargado por la Comisión Jo Cox para tratar de frenar este problema y siguiendo las recomendaciones de la diputada laborista Jo Cox, asesinada a tiros en 2016 por un simpatizante neonazi, la primera ministra británica, Theresa May, creó una especie de Ministerio de la Soledad, en el que se trata de hacer frente a la que algunos expertos no dudan en catalogar como "la epidemia de la sociedad moderna".

Según el informe, el Reino Unido tiene más de nueve millones de personas (el 13,7% de su población) que se sienten solas. Además, según ese trabajounas 200.000 personas confesaban no haber hablado con nadie desde hacía más de un año.

Pero Japón es el país que más sufre esta enfermedad. Y un estudio del gobierno dejó al desnudo un terrible descubrimiento: en los últimos años crecieron de manera increíble los delitos menores cometidos por personas ancianas. Tras analizar caso por caso descubrieron que en un 90% de los casos eran ancianos y ancianas los que los cometían, no porque les hiciera falta, sino para poder ir a un sitio (la cárcel) y sentirse menos solos. 

Esta realidad es aún mayor en las mujeres, que dicen sentirse “más cuidadas y escuchadas por las guardias”.

Otro de los motivos de los ancianos para cometer delitos es la pobreza que les afecta de manera directa por los bajos importes de sus jubilaciones. La pensión media de los mayores de 65 años es de 560 dólares mensuales y el resultado de sumar alquiler, comida, medicamentos, electricidad, agua, gas, entre otras cosas, puede alcanzar una cifra mínima necesaria de casi 700 dólares mensuales, lo que les deja por debajo de ese umbral vital de necesidad.

Yuki Shinko, investigador y autor de un libro llamado Old People Underworld  dice: "Si te arrestan, tendrás un techo sobre tu cabeza, te darán de comer tres veces al día y te hacen chequeos de salud. Sales ganando".

En 1990, los delitos cometidos por mayores de 60 años llegaban al 4% del total según datos de la Agencia Nacional de Policía. En la actualidad los delitos cometidos por mayores de 60 años llegan al 25%Lo que significa un aumento del 600%.

20% de la población reclusa

Los ancianos en prisiones japonesas suponen el 20% del total de la población reclusa. Hay 5.000 ancianos japoneses en la cárcel.

Millones de ancianos viven solos y rara vez hablan con sus familiares o amigos. El estudio demostró que un 75% de las ancianas que eran detenidas por robos vivían solas y confesaban no tener familia, no tener relación con ellas o no tener a nadie que les ayudase. Ir a la cárcel era para ellas “la salvación”.

Muchas cumplen penas superiores a tres años y lo dramático de la situación es que al ser liberadas vuelven a cometer  delitos para poder ser devueltas a prisión. 

Las estadísticas son realmente preocupantes. Cinco de cada diez robos cometidos en tiendas son realizados por ancianos. Y ellos saben que la ley penal nipona es muy dura. Robar un simple bocadillo puede acarrear una pena de prisión de hasta dos años. Y si al salir reincide la pena sube a cinco años de prisión

La agencia Bloomberg habló con varias de las ancianas presas y una de estas mujeres, de 80 años, contó: "Estaba sola todo el día. La primera vez que robé lo hice en una librería y cuando me llevaron a la comisaría me interrogó un policía muy amable. Escuchó todo lo que tenía que decir. Sentí que estaba siendo escuchada por primera vez en mi vida”, declaró.

La mujer está en la cárcel y admite: "No me siento sola aquí. Disfruto más de la vida en la cárcel, siempre hay gente alrededor, y no me siento sola aquí. Cuando salí por segunda vez, prometí que no volvería, pero no pude evitar sentir nostalgia”.

Las cárceles japonesas parecen geriátricos y el gobierno debió dar cursos especiales a guardias y personal de seguridad de esos lugares. 

La otra cara de ese mundo de soledad y pobreza, la de aquellos que no quieren cruzar la fina línea de la ley, optan por otras soluciones, aún más dramáticas y profundamente dolorosas: el suicido. Japón tiene una de las tasas más altas de suicidio del mundo. 

Unas 32.000 personas se suicidan al año. Es la principal causa de muerte. Un 35% de esas personas suicidas son mayores de 60 años.  https://www.islamnews.es/articulo/mundo/japon-mas-30-mil-suicidios-ano/20190624234424005163.html

En Japón es tan grave el problema de la soledad que hay restaurantes con mesas aisladas, donde el comensal no tiene contacto con nadie.

Otro triste negocio, muy lucrativo para muchos, es el "alquiler de amigos". Miles de personas pagan a estos "trabajadores" para que pasen el tiempo con ellos y los escuchen.

Pobreza y soledad, los grandes males del siglo XXI
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