Tal día como hoy, hace 89 años, se logró un hito histórico en España. Tras un intenso debate en las Cortes Republicanas el 1 de octubre de 1931, en el que la mujer aparecía representada por algunos diputados como un ser histérico, manipulable e incapaz de razonar o tener independencia de pensamiento, y en el que se llegó incluso a plantear la opción de elevar a 45 años la edad del voto femenino por entenderla deficiente en voluntad e inteligencia hasta que la menopausia aplacara su histerismo pasional, se aprobó su derecho a voto a la edad de los 23 años.
En contra incluso de la oratoria de otras mujeres, quienes consideraban necesario aplazar este debate temerosas de que su voto favoreciera a la derecha y pusiera en peligro a la República, la decidida y acérrima defensa de Clara Campoamor del Partido Radical, marcaron el curso de esta votación: “Precisamente porque la República me importa tanto, entiendo que sería un gravísimo error político apartar a la mujer del derecho del voto.”
En una ajustadísima votación: con 161 votos a favor, 121 en contra y la abstención de 188 diputados (el 40% de sus señorías), el Congreso estableció, por fin, el voto femenino en nuestro país. Un Sr. Diputado gritó: “¡Viva la República de las mujeres”!
Igualdad del derecho de participación política para ambos sexos
El 19 de noviembre de 1933, las mujeres españolas acudieron por primera vez a votar a las urnas. Aquellas fueron las primeras elecciones del voto femenino: 6.800.000 mujeres pudieron elegir por primera vez a sus representantes políticos.
Se trataba de las segundas elecciones generales de la República, proclamada el 14 de abril de 1931. La primera convocatoria electoral, en junio de 1931, fueron previas a la aprobación de la Constitución de la República, el 9 de diciembre de ese mismo año en el Congreso. Pero aunque el derecho a voto estuvo reconocido desde entonces, las mujeres españolas no pudieron ejercerlo hasta las siguientes elecciones, que tuvieron lugar el 19 de noviembre de 1933.
Mientras que la ley permitía a las mujeres ser parlamentarias pero no ejercer su derecho al voto, Clara Campoamor, diputada por el Partido Radical desde 1931, impulsó el voto femenino hasta lograrlo, junto a otros reconocimientos para las mujeres como la igualdad jurídica ante el hombre o el derecho al divorcio.
Paradójicamente, en las primeras elecciones en las que la mujer pudo votar, Campoamor perdió su escaño en unos comicios en los que la coalición de partidos políticos católicos de derechas encabezada por la Confederación Española de Derechas Autónomas, consiguió arrebatar el gobierno a los partidos de izquierda. Aquel día votaron cerca de 7 millones de mujeres.
Lamentablemente, las mujeres sólo pudieron participar en unas elecciones libres más, las de 1936, en las que triunfó el Frente Popular. La Guerra Civil y la dictadura franquista suprimieron las elecciones democráticas, que no se recuperaron hasta las generales de 1977, tras la muerte de Franco.
En la Legislatura Constituyente, solo 21 diputadas, apenas un cinco por ciento de los escaños, y 6 senadoras, ocuparon un escaño en el Hemiciclo. Desde entonces, han sido 1.568 las mujeres que han asumido la responsabilidad de representar a los ciudadanos en el Congreso de los Diputados.
